Esta obra reúne un conjunto de escritos sobre dos temas principales: la filosofía social y política y la historia reciente del mundo. Dentro de ese marco general, trato muchos temas diferentes, pero en todos ellos trato de traslucir de algún modo mi cosmovisión cristiana. Por supuesto, no todo lo que escribo aquí es doctrina cristiana, sino que incluyo muchas cosas opinables entre cristianos. Obviamente, la voz que habla aquí no es la voz oficial de la Iglesia, sino la voz de un católico; empero, salvo prueba en contrario, creo que nada de lo escrito aquí va en contra de la doctrina católica. La parábola del trigo y la cizaña nos puede ayudar a interpretar la historia universal, con su intrincada mezcla del bien y del mal, que sin embargo debemos tratar de discernir cuidadosamente.
La primera edición de
El trigo y la cizaña reunió 30 de los 81 capítulos de la segunda edición de mi libro
Por el contrario... Aportes para una contracultura cristiana (de 2020) y agregó doce capítulos: los actuales cc. 7, 8, 12, 24, 27, 28, 29, 35, 38, 44, 46 y 47. La segunda edición de
El trigo y la cizaña incorpora seis nuevos capítulos: los actuales cc. 2, 16, 18, 21, 33 y 39. Cinco de ellos fueron publicados primero en mi columna del diario
El Observador y uno (el Cap. 18) en mi blog del portal
InfoCatólica.
Este libro es el Volumen 8 de la serie
Aportes para una contracultura cristiana, serie cuyo objetivo central es contradecir varias corrientes de pensamiento predominantes en nuestra cultura contemporánea. En esta serie, un humildísimo aporte a la renovación de la cultura cristiana, expongo puntos de vista sobre Dios, el hombre, el mundo, la ciencia y la sociedad que hoy no se encuentran con mucha frecuencia en la prensa y la academia, dado que son desestimados o despreciados (sin razón suficiente) por gran parte de los intelectuales de nuestro tiempo. Procuro poner de relieve que el cristianismo constituye hoy la verdadera contracultura, en la que los seres humanos podemos redescubrir el modo de vivir una vida verdadera, buena y bella y de construir una sociedad más humana y fraterna, según la voluntad del Creador.